La jornada que nos recordó la esencia de Viña: Así fue la quinta noche

 
Ha sido la noche más bailable de todas. Con un Maluma que repitió en el escenario el caos que ha generado en las calles de Viña, con un Rodrigo Villegas que tuvo momentos tensos pero que nada tuvieron que ver con su rutina, y con un Américo que, aunque era bailoteo seguro, siempre se las arregla para sorprender.

La quinta jornada del Festival de Viña 2017 estuvo marcado por el show del colombiano que ha devuelto al certamen a sus años de gloria, esos donde llegaban Julio Iglesias y Raphael en los años 80, y Chayanne y Ricky Martin en los 90: Caos y desenfreno de los más jovencitos y jovencitas.

 

 
Pero a diferencia de los artistas mencionados anteriormente, distando mucho en calidad musical. Maluma, que como figura brilla por sí solo, fue duramente criticado por su escasa calidad vocal y por llevar un show que ya habíamos visto antes con otros reggaetoneros, incluso por su contenido machista (Maluma se negó a la petición de grupos pro defensa de la mujer, y cantó su polémica canción “Cuatro Babys”)

Para algunos un retroceso, tras la participación en noches anteriores de divas con una inmensa calidad artística, como Isabel Pantoja u Olivia Newton-John. Pero para sus fans, el momento más importante del certamen. Porque lo cierto es que, aun con críticas, la Quinta Vergara gritó y bailó a más no poder con el colombiano.

Y su participación reafirma que la Quinta es un escenario que brinda diversidad de gustos, de géneros musicales y que acoge también a artistas cuyas carreras están recién despegando, ya terminando, o que necesitan un empujoncito, pero que también nos recuerda que la música está plagada de polémicas e ideas controversiales. Es la esencia del Festival.

Y aunque fue breve, por primera vez en esta edición 58, el Festival pasó su primer susto con el humorista, Rodrigo Villegas. Con un humor transversal, distante a ratos del trabajo que más lo categoriza (su rol de comediante en el programa “Morandé con compañía”), pero siempre volviendo a echar mano a los viejos chistes, salió victorioso de su paso por la Quinta.

 

 
El momento de tensión se vivió cuando, en medio de la rutina, una riña tomó lugar en la galería, y las pifias empezaron a aparecer. El pánico se tomó el rostro del comediante por unos minutos, al no saber qué estaba pasando. Pero como buen profesional del arte de hacer reír, echó mano a su simpatía natural, y sorteó el desafío.

La noche terminó con un Américo radiante y en plena comodidad arriba del escenario. Con una puesta en escena diferente, arriesgada y con aires de “enterrar una polémica”, el artista nacional hizo un tributo a Selena, entonó sus más grandes éxitos y se reunió con su antigua agrupación, el grupo Alegría, en un acto de reencuentro, y dándole un sentido más amplio a su maduración como artista, que fue la tónica de su presentación.

 

 
¿Por qué? Porque con su llegada al certamen, el cantante enterraba las palabras que, con tanta ira, liberó tras su última presentación en el certamen, el año 2011, cuando aseguró que Rafael Araneda y Chilevisión cortaron su show antes de lo esperado, por ser artista nacional, y que nunca más pisaría dicho escenario mientras estuvieran ellos en su mando.

Este año, la pelea llegó a su fin: Al momento de entregar la Gaviota de oro, Rafa Araneda declaró “Esta la entrego yo”. Y ya estando el trofeo en manos de Américo, el artista le dio un beso en la mejilla al animador, y agradeció.

Fue así como terminó la quinta noche de Viña: Con reencuentros, superación de momentos tensos, y mucho bailoteo.